viernes, 6 de mayo de 2016

2. La cafeteria

Me sentía libre corriendo. Me sentía vivo a pesar de que lo que estaba haciendo era ilegal. Corrí y corrí sin parar, mirando hacia atrás; y, cuando me percaté que el librero ya no me seguía, por fin paré a recuperar el aliento. Me senté en un banco, y al mirar al frente la vi...Vi aquella cafetería donde solía ir con ella. Al verme reflejado en el cristal, me sorprendí a mí mismo volviendo a recordar esos momentos.

Solíamos quedar casi todas las noches de invierno.

Me hablaba de sus problemas, de sus experiencias, de su familia y de cosas que para mi eran lo más interesante que podría escuchar nunca.
Se pedía un té, yo también, aunque no me gustaba. Me venía bien ya que así tardaba más en tomármelo. El tiempo con ella era una delicia. Siempre la tengo presente en mi mente, aunque no de manera consciente. Decidí entrar a tomar un té, para recrearme en mis recuerdos. Al tocar mi bolsillo, me di cuenta de que no llevaba la cartera. ¡Mierda!, la había perdido. ¿Se me habría caído en la librería?

Decidí irme de allí.
Me levanté y seguí camino a casa, esperando no encontrar allí a la policía.

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